“KARGU PASTORALA DAUKADAN BITARTEAN, EZ DUT INOIZ ERE BOZKATUKO”

El arzobispo del pueblo

Marzelino Olaetxea, herriaren artzapezpikua Argazkia: Wikipedia

On Marzelino Olaetxea Loizagaren (Barakaldo, 1888 – Valentzia, 1972) irudia argitzen jarraituko dugu, Nafarroako Parlamentuaren adierazpenak 1936-1939ko gerra bitartean Iruñako gotzaia izan zenari eragiten baitio (frankismo garaian Nafarroako seme kutun izendatu zuen Foru Aldundiak).

Jada, errepresioaren kontra eta Ezkabako presoen alde gotzaiak egindako gauza asko ikusi dugu. Orain Olaetxea gotzaiak Erregimenarengandik aparte jokatzeko arazorik ez zuela demostratzen duen gertakari bat ekarriko dugu gogora.

Honela, 1947an, erreferendum instituzionala zela eta -Gobernuak parte hartze masiboa eskatzen zuen- Olaetxeak bozkarik ez ematea erabaki zuen, bere burua elizbarrutiko fededun guztien aitatzat zeukalako, erregezale zein errepublikazeleena. Gobernatzearen ministroari ez bozkatzeko asmoa adierazi zion eta jarrera honi buruz Valentziako gobernadore zibilarekin eztabaida polemiko bat izan zuen.

Gobernatzearen ministroari bidalitako gutun batetan (Blas Pérez González, 1947ko uztailak 14) Olaetxeak klausura lekaimeen bozkaren kontra ez ezik, lekaime guztien bozkaren kontra ere egoteko bere arrazoiak azaldu zituen. Eta berak zergatik ez zuen bozkatzen adierazi zuen:

“Mandé a mi Boletín Eclesiástico y reprodujo espontáneamente toda la prensa diaria de Valencia, la Circular que en este sobre incluyo. Antes de mandarla tuvo ocasión de leerla el Excmo. Sr. Gobernador Civil, al cual le pareció bien.

A tenor de esa Circular se animan los fieles al cumplimiento de su deber de ciudadanía en la emisión del voto.

El Excmo. Sr. Gobernador Civil habló con mi Sr. Vicario General, en ausencia mía, y hoy invitado por mí, conmigo, sobre el voto de las Religiosas y el del Sr. Arzobispo.

Me alegraré de que dé cuenta a Vuecencia de esta conversación, pues siendo hombre muy inteligente y buen amigo reflejará estrictamente la verdad, pero no renuncio yo al honor de manifestársela, aunque sea muy en resumen.

Le dije era yo de parecer de no angustiar a las Religiosas (algunas han manifestado ya esa angustia) con la emisión del voto; y que en cuanto a las de clausura era mi decisión que no salieran de su santo retiro.

Los votos de las Religiosas son pocos y no cuentan para sacar a flote, tan a flote, como el Gobierno quiera, el Referéndum.

Esas buenas mujeres hacen más por el Referéndum orando en sus casas, que sacadas de ellas para emitir un voto que no se precisa.

En cuanto al voto del Sr. Arzobispo.

Yo no lo tuve en Navarra (donde hablé y escribí a los sacerdotes lo mismo que les he escrito en esta Circular), y no figuro en el censo electoral de Valencia.

Supongo que mientras tenga el cargo pastoral no votaré jamás en mi vida.

Creo que haré mayor bien a la Religión, a España y al Caudillo no apareciendo ante las urnas.

Esta archidiócesis tiene una mayoría muy grande de izquierdistas. No piensa así el Excmo. Sr. Gobernador Civil; pero yo no puedo seguirle en su optimismo después de hablar con casi todos los Sres. Párrocos de la misma.

Ahora bien, si yo aparezco a sus ojos mirando solo a lo estrictamente religioso seré más eficaz; tal vez el único eficaz para acercarlos a la Iglesia, a la Patria y al Caudillo. Me creerán más.

Solo el bien de las almas me mueve.

El Excmo. Sr. Gobernador, que no compartía mi manera de pensar, se ha mostrado, como siempre, un gran caballero.

Perdóneme, Excmo. Señor, que entre tantos graves asuntos como tiene entre manos, le haya quitado yo unos minutos.

Dios le pague largamente toda la bondad que tiene conmigo. Afmo. amigo agradecido y s. s. y cap.

† Marcelino, arzobispo de Valencia”

(Vicente Cárcel Ortí, Caídos, víctimas y mártires, Espasa, 2008, 366. eta 367. orr.)

Gure lehen sarreran esan genuen bezala, historia ez dator bat politikarien klixe sinplista eta interesatuekin. Hortaz, gizarteak ez luke iraganaren kontakizuna beraien eskuetan utzi behar.

EZKABAKO PRESOEN ZORION-GUTUNAK OLAETXEA GOTZAIARI

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Presoek Olaetxeari bidalitako zorion-gutuna Argazkia: Archivalencia

 

Aurreko sarreran (Olaetxeak Frankori bidalitako gutun pertsonala), gotorlekuko presoen askatasuna eskatzeko Olaetxea gotzaiak Frankori bidalitako gutun pertsonalaz mintzatu ginen. Presoek, bestetik, hainbat zorion-gutun bidali zizkioten gotzaiari, ondokoa bezala:

En el día de la Natividad del Nuestro Señor Jesucristo Año de 1940 y en el día de la Circuncisión del señor Año de 1941 los reclusos de la Prisión Fortaleza de San Cristóbal elevan al Ilustrísimo Señor Obispo de Pamplona Don Marcelino Olaechea el siguiente mensaje:

Ilustrísimo Señor: Dos mil hombres, que viven, sufren y esperan entre los muros de esta Prisión, y que al correr de los años de cautiverio recibieron de Vuestra Ilustrísima tanta ayuda moral y material —tanto consuelo y tanto socorro— felicitan a Vuestra Ilustrísima de todo corazón, en estos días solemnes y hacen las más fervientes votos para que Dios conceda a Vuestra Ilustrísima cuantas gracias, venturas y alegrías merece Vuestra Ilustrísima.

Los reclusos del Fuerte de San Cristóbal felicitan las Pascuas a Su Ilustrísima. En estos pliegos de firmas va a S. Ilma, además de una felicitación, el cristalizar de un profundo agradecimiento en unos corazones sencillos.

Muchos de los firmantes hace muy poco que han aprendido a escribir. Y el detalle tal vez más encantador es esa página, a primera vista desordenada, de los reclusos de la 4.ª Brigada. Al solicitar de ellos unas firmas se volcaron todos sin hacer caso al decirles que solamente bastaba con seis en representación de los demás y llenaron el pliego sin dejar sitio ni para el epígrafe.

Sirva este testimonio de gratitud para que S. Illma. continúe teniendo a estos reclusos en lugar predilecto de su corazón.

(Vicente Cárcel Ortí, Caídos, víctimas y mártires, Espasa, Madrid, 2008, 364. orr.)

Jarraituko du…

OLAETXEAK FRANKORI BIDALITAKO GUTUN PERTSONALA

Sin título

Preso baten zorion-gutuna Olaetxeari Argazkia: Archivalencia

Ezkabako presoek Olaetxea gotzaiari bidalitako esker oneko gutunaz hitz egin eta gero, On Marzelinok, preso politikoen alde mintzatuz, Frankori bidali zion gutun pertsonalaz arituko gara. Baina, ezer baino lehen, gotorlekuko kaperau bat zen Jose Maria Pascual Hermoso de Mendozak (bestea Ramon Lezaun Armendariz zen) presoen alde bitarteko izateko eskatuz gotzaiari bidalitako gutuna transkribatuko dugu:

Prisión Fortaleza de San Cristóbal. Pamplona. Servicio Religioso. 11 de diciembre de 1940.

Iltmo. Sr. Obispo de Pamplona.

Amadísimo Señor Obispos: En vista de que transcurre el tiempo sin que se vea una solución a este grave problema de los presos políticos, me tomo la libertad de hacerle unas breves observaciones acerca del mismo para que V. E. si lo estima conveniente, haga cuanto pueda en favor de tanto desgraciado.

Le voy a hablar, Sr. Obispo, con toda la fuerza que pueden dar a mis palabras la convivencia continua (V. E. lo sabe) con dos mil hombres de todas las provincias de España que consumen su vida en esta Prisión de San Cristóbal. ¡Dos mil hombres y condenados todos ellos a la pena de treinta años!

No dudo que para muchas gentes que no han visto los expedientes de estos reclusos, su pena y su prisión están justificados; mas los que conocemos sus causas y sus sentencias a través de los textos oficiales, no acabamos de comprender cómo se les puede tener a la mayoría de ellos por más tiempo en esta situación.

Cuando nuestro invicto Caudillo «queriendo liquidar las responsabilidades contraídas con ocasión de la criminal traición que para la Patria realizó el marxismo al oponerse al Alzamiento del Ejército y la Causa Nacional con el fin de alejar en lo humanamente posible desigualdades que pudieran producirse y que de hecho se han dado en numerosos casos», dio el decreto para la constitución de la «Comisión de Examen de Penas», una corriente intensa de simpatía y de fe hacia el mismo inundó durante algún tiempo los corazones de los presos y de todas sus familias. Porque, examinándose cada uno en el fuero de su conciencia —como les decía «Redención» en el editorial de este día y a tenor de lo que las copias de sus sentencias decían (sin tener en cuenta el que muchas de estas están  fundamentadas en falsas denuncias y odios personales) la mayoría de ellos creyeron que había llegado la hora de cumplirse de palabra la promesa tantas veces dada de que los que no tenían las manos manchadas en sangre nada tenían que temer.

Pero hoy, Sr. Obispo, después de once meses que hace que se dio ese Decreto, el pesimismo y la desconfianza vuelven a renacer en estos pobres presos. Porque si es verdad que las Auditorías como las de Bilbao, Burgos y Galicia principalmente, comprendieron el pensamiento del Caudillo y el alcance de su decreto, otras, v. g., Valladolid, Segovia, Salamanca, etc., no lo han comprendido. Los reclusos pertenecientes a estas provincias, nuestras desde el primer día del Glorioso Alzamiento y presos también desde esos primeros días, no saben a qué es debido el que se les retenga cuando, en virtud de ese Decreto del Caudillo, hace tiempo ya, que debieran gozar de libertad.

¿Y los conmutados de la pena de muerte? ¡Cuántos de ellos hay que si hoy fueran revisados sus expedientes se les pondría en la calle!

¿Y los ancianos… y los enfermos? Sr. Obispo, por Dios y por España, hable de este problema con el Caudillo. Estoy seguro de que la nobleza de su corazón tomará en cuenta y con agrado estas observaciones que él las desconoce porque no puede vivirlas ni llegar al fondo de las mismas. Todavía hoy los presos tienen fe en nuestro Caudillo.

Todavía pronuncian su nombre con la máxima devoción y el mayor respeto. Todavía, cuando los tuberculosos ven consumirse su vida lejos de sus seres queridos, cuando los que carecen de medios económicos se ven acosados por el hambre a causa de la escasa alimentación que se les da, cuando los desarrapados no pueden vestirse ni abrigarse,
cuando los ancianos se ven privados del cariño que a su edad corresponde, cuando los padres reciben noticias de la trágica situación porque atraviesan su mujer y sus hijitos… todavía dicen con fe: ¡Si esto lo viera y supiera el Caudillo! Por Dios y por España, Sr. Obispo intervenga en este grave problema. ¿No le parece que podían poner a todos los no están manchados en sangre en libertad atenuada y con las mismas condenas que hoy tiene, debidamente controlados, para que su conducta se fuera redimiendo para la Patria? Esté seguro de que mientras el Gobierno diera la sensación de autoridad que hoy tiene, ninguno de ellos se movería de su sitio y todos procurarían incorporarse lo antes posible en el nuevo Estado. Harían, ni más ni menos, lo que hacen los reclusos que han sido excarcelados.

Perdone este atrevimiento y sepa que lo único que me ha movido a escribirle esta carta es el deseo de que V. E. haga algo en favor de tantos desgraciados.

Suyo devotísimo y humilde capellán José M. Pascual.

Bestalde, Olaetxea gotzaiak Frankori badalitako gutunaren zirriborroa (idazmakinaz), gotzaiak berak eskuz egindako hainbat zuzenketa barne, On Marzelinoren artxibategian gordetzen da:

Pamplona, a 30 de diciembre de 1940

Excmo. Sr. D. Francisco Franco Bahamonde

Jefe del Estado Español y Generalísimo de los Ejércitos

Excmo. Señor:

Todos los días le encomiendo con fervor en la santa misa; y lo he tenido más intenso en estas fiestas de Navidad y fin de año.

Quiera Dios —como yo se lo pido— seguir asistiéndole, como hasta ahora con sus mejores gracias y darle la alegría de ver un día en su apogeo a la España grande y buena, que forma el anhelo de su vida.

Una ilusión; la de que mi carta sea leída por Vuecencia me ha movido a apartarla del sin fin de felicitaciones, que le habrán consolado en estas fiestas, porque quiere llevarle la mía un consuelo más excogido (sic) en la fuente de consuelos para otros.

Y es que con mi felicitación, Señor, va la de dos mil desgraciados, que creen en Vuecencia y en las largas horas de miseria, de dolor y desesperanza suspiran: «Ah; si el Caudillo supiera…».

Lo digo puesta la mano en el corazón, sin flor de literatura ni lisonja.

El Castillo de San Cristóbal (un tiempo fortaleza, luego prisión militar y hoy presidio común) los alberga. A él se sube por una larga y escabrosa (en la minuta dice: muy mal tenida) carretera, y en el angosto patio y las estrechas galerías, en que se hacinan, viven (los, tachado) dos mil hombres tan sin sol y sin aire, tan sin abrigo y tan sin alimento que casi una mitad se hallan enfermos, y enfermos de tuberculosis.

Hay cosas buenas arriba: unas autoridades inmejorables, una monjitas heroínas y dos ejemplares
capellanes.

Y… hay presos buenos; hay centenares de hombres (tengo la lista ante mis ojos) que ni tienen manos manchadas en sangre, ni han envenenado al pueblo; centenares de hombres que tienen revisada favorablemente su causa y esperan la ratificación del fallo (en la minuta: el turno de su expediente) para salir a la vida y al amor de los suyos.

Señor, al alborear el último día de este año, por los presos que creen en Vuecencia y le quieren, este su servidor no acierta a pedirle porque no sabe si es posible dar mayor prisa al fallo de las causas (en la minuta: se anima a pedirle una palabra a las Auditorías de la España que nunca fue roja, Valladolid, Segovia, Salamanca, Burgos…, o al ministerio del Ejército, por si es posible mayor rapidez en las tramitaciones) ni sabe si es posible un aumento en la pobre asignación diaria de los presos.

Y después de pedirle perdón de su osadía… Es tan magnánimo el corazón de Vuecencia que yo sé que me lo concede amplio (borrado).

Solo sabe que lo que sea posible entrará muy hondo en el corazón de Vuecencia y que él sabrá perdonarle la osadía de esta carta.

De Vuecencia humilde y agradecido servidor y capellán.

† Marcelino, obispo de Pamplona.

Gutun hau Valladoliden 1936ko irailaren 19an bildutako gerra-kontseilu bidez, eta 1936ko 102. auziaz, matxinada militarragatik, hogeita hamar urteko goi espetxe zigorrera kondenatutako presoei buruzkoa da; eta Medina del Campon, Gasteizen, Lugon, Burgosen, Avilan, Segovian, Salamancan, Astorgan, La Coruñan, El Ferrolen, Vigon, Tuyn, Oviedon, Pontevedran, Luarcan, Iruñan, Ponferradan, Donostian, Elgoibarren izandako beste gerra-kontseiluengatik: 1.000 preso baino gehiago, zeinetatik hilketak seik besterik ez zeuzkaten.

Preso hauek hainbat zorion-gutun bidali zizkioten gotzaiari.

(Vicente Cárcel Ortí, Caídos, víctimas y mártires, Espasa, Madrid, 2008, 361-364. orr.).

Jarraituko du…

EZKABAKO PRESOEK OLAETXEA GOTZAIARI BIDALI ZIOTEN ESKER ONEKO GUTUNA

Alfonso XII.aren Gotorlekua, San Kristobal edo Ezkaba mendian

Argazkia: Wikipedia

Atzo esan genuenez (Marzelino Olaetxea, preso politikoen defendatzailea), hurrengo sarreretan, Olaetxea gotzaiaren artxibategi pertsonaleko zenbait agiri osorik plazaratuko genituen, gure protagonistak Nafarroako preso politikoen alde egin zuena frogatze aldera.

Olaetxeak gotorlekura 1940ko irailaren 24an egin zuen bisita zela eta, Ezkaba mendiko presoek Iruñako Gotzaiari bidalitako gutunatik hasiko gara (Mensaje enviado por los reclusos de San Cristóbal al Excmo. e Ilmo. Señor Obispos de Pamplona, con ocasión de su visita a la Prisión-Fortaleza el 24 de septiembre de 1940, día de Nuestra Señora de la Merced). Honela esaten du hitzez hitz (itzulpena geurea da):

Gotzai Jauna: Jaun txit prestua, zerua ukitzeraino altua den berorren duintasunagatik eta gure garraztasuna partekatzeko eta leuntzeko guregana ekarri duen kristau apaltasunagatik, bi aldiz da txit prestua.

Gotzai Jauna: Jaun txit prestu horri adeitasunezko eta maitasunezko mezu bero bat emateko eginbeharra daukat. Eta, hala egiterakoan, neure espetxekide guztien izenean hitz egiten dut; hemen presente daudenen izenean; bularrean, bihotzaren gainean, esker oneko lore bat -arima onek esparru honen harrietatik har dezaketen bakarra- zeramatela kartzelatik atera zituztenen izenean; eta baita hildakoen izenean ere hitz egiten dut, zeinak Jainkoak askatu baitzituen eta zeinen arimei gaur gure artean egoten utziko baitzien…

Denok, bagaudenok eta bazeudenak, gizakiei egiten ahal zaien onurarik handiena egiteagatik -zoritxarran maitatu eta lagundu- Jaun txit prestu horrekin gaude zorretan.

Baina, bereziki, Jaun txit prestu horrekin eskerrak emateko ezin ihartuzko zor gozoa daukatenak zorigaiztoko HIRUGARREN BRIGADAko  lagunak dira, bizitzan zigor bikoiz baten zama bikoitzak lurperatuta baitzeuden. Jaun txit prestu horri esker, HIRUGARREN BRIGADA ez da jadanik existitzen… Inolako indar materialik mugi ezin zuen zigor bikoitzaren zama bikoitza Jaun txit prestu horren giza maitasunak, kristau-maitasunaren izpiritu indarrak, jaso du.

Honela, salbagaitzak ziruditenak salbatuak daude. Asko beraien etxeetara itzuli dira, eta oraindik hemen direnak, gainontzeko presoen baldintza berberetan, agian gertu den askapenaren ordua itxaroten dute… Halakoa da Jaun txit horrek egindako lana; gu guztiok, gaudenok eta gure artean ez daudenek, txanponez txanpon, hau da, maitasuna maitasunaren truke itzuliz besterik ezin dugu ordaindu. Maitasun horrek, lege sakratu baten moduan, ona egiteko bizitzera behartzen gaituela ahaztu gabe. Jaun txit prestu hori bizi den bezala eta, bere adibidea jarraituz, gizakiak bizi daitezela nahi duen bezala.

Hona hemen, Gotzai Jauna, jardunaldi handi honetan Jaun txit prestu horri eman behar diodan mezua; San Kristobalen bi festaburu elkartzen dituen jardunaldi honetan: Mesedeetako Ama Birjinaren eguna eta hainbeste itxaron eta desiatu den Jaun txit horren bisitarena.

Mezu honen esker on testigantza gure Kaperau Jaunei luzatu nahi eta behar diegu ere, une guztietan kontsolamendua eta babesa eman baitigute; Karitatearen alabei, borondatez gurekin gatibualdia partekatzen dutenak eta beraien pairamenarekin leuntzen dutenak; gure Zuzendari Jaunari, diziplinaren gogortasuna ontasunaren aringarriarekin anaitzen jakin izan zuelako beti; eta azkenik, Administratzaile Jaunari, Zerbitzuaren Nagusi Jaunei, Ofizialei eta Zaindariei, Zuzendaritzaren izpirituarekin bat eginik, beraien betebeharra presoei zor zaien begirunearekin betetzen dakitenak.

Hau da, Gotzai Jauna, ordu honetan eta nere lagun guztien izenean esateko neukan eginkizuna: bagaudenak, gure artean ez daudenak eta hildakoak, zeinen arimei, gaur, hemen, gure artean, borondate oneko gizonen bihotzetan maitasuna den esker oneko festa honetan Jainkoak parte hartzen utziko baitzien. Antonio G. de Linares.

(Vicente Cárcel Ortí, Caídos, víctimas y mártires, Espasa, Madrid, 2008, 60. orr.)

Jarraituko du…

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